Salsa verde de chile chilaca
La chilaca es el chile que al secarse se vuelve pasilla. Fresca y asada da una salsa verde oscura, ahumada y con más carácter que la de serrano.
- Preparación
- 15 min
- Cocción
- 14 min
- Rinde
- 1½ tazas
- Dificultad
- Media
Pica de verdad y se pasa con un trago de agua.
Ingredientes
Para 1½ tazas
- 5 chile chilaca asados y pelados
- 300 g tomate verde asados
- 3 dientes ajo asados
- 1/3 cebolla blanca asada
- 1/4 manojo cilantro
- 1 cucharadita sal
- 2 chile serrano (opcional) para subirle el picor
- 1 cucharada aceite vegetal (opcional)
- 1/2 limón (opcional)
Se guarda 5 días en refrigeración
Preparación
- 1
Asa las chilacas enteras directo sobre la flama o en un comal muy caliente, volteando, hasta que la piel esté negra y ampollada por todos lados. Son largas y onduladas: hay que girarlas varias veces.
- 2
Métalas en una bolsa de plástico cerrada 10 minutos. El vapor despega la piel desde dentro.
- 3
Pélalas frotando con los dedos, quítales el rabo y las semillas. No las enjuagues bajo el chorro fuerte: se lleva parte del sabor.
- 4
Asa los tomates verdes, el ajo y la cebolla en el comal hasta que estén blandos y manchados.
- 5
Licúa las chilacas con los tomates, el ajo, la cebolla y la sal en pulsos cortos. Esta salsa se quiere con textura.
- 6
Agrega el cilantro y da dos pulsos más, nada más lo justo para integrarlo.
- 7
Prueba. Si quieres una versión sazonada que aguante más días, cocínala 5 minutos en la cucharada de aceite caliente.
Va bien con
Carne asada · Quesadillas · Tacos de bistec · Nopales
La chilaca es un chile que mucha gente ha comido sin saberlo, porque su versión seca —el pasilla— es famosa y la fresca casi no se vende fuera del centro de México.
Es larga, de quince a veinte centímetros, delgada y ondulada, de un verde tan oscuro que a veces parece negra. Y su relación con el pasilla es exactamente la misma que la del poblano con el ancho: el mismo chile antes y después de secarse, con sabores que no se parecen en nada.
Fresca no sabe a pasilla
Es lo que más sorprende. El pasilla seco sabe a pasa, a cacao y a tabaco; la chilaca fresca no tiene nada de eso. Sabe vegetal, verde y ligeramente dulce, más cerca de un poblano que de su propia versión seca.
Secar un chile no lo concentra: lo transforma. Es la misma lección que dan el poblano y el jalapeño, y la chilaca es probablemente el ejemplo más extremo del recetario.
Asar y sudar, como el poblano
La piel de la chilaca asada es correosa y hay que quitarla. El procedimiento es idéntico al del poblano:
Asar hasta que esté negra de verdad. No dorada: negra y ampollada por todos lados. Suena excesivo y no lo es: la piel solo se separa cuando se quema.
Diez minutos en bolsa cerrada. El vapor que suelta la despega desde dentro. Sin ese reposo, pelar una chilaca es un suplicio.
Pelar con los dedos. Sale casi sola. Un enjuague rápido para quitar restos negros y ya; bajo el chorro fuerte se lleva el sabor.
Como son onduladas, hay que girarlas más veces que un poblano para que se asen parejas.
Por qué esta salsa verde sabe distinta
Una salsa verde de serrano es fresca y filosa: el chile aporta picor limpio y poco más. La de chilaca es otra cosa. El chile aporta cuerpo y sabor, porque es carnoso y porque el asado profundo le da una nota ahumada que el serrano no tiene.
El resultado es una salsa verde oscura, más densa, con un fondo tostado. Está a medio camino entre una salsa verde de mesa y un guiso.
Por eso funciona tan bien con carne asada, donde una salsa verde normal se pierde.
Cómo subirle el picor
Con 1 000 a 2 500 unidades Scoville, la chilaca casi no pica. Si quieres que la salsa tenga filo, dos serranos asados junto con las chilacas la llevan a un picor medio-alto sin cambiarle el carácter, porque son dos chiles frescos del mismo mundo.
Lo que no recomiendo es meterle chile de árbol seco: su tostado pelea con el ahumado de la chilaca en lugar de sumarse.
Si no la encuentras
El poblano es la sustitución obvia: mismo tratamiento, picor parecido, sabor algo menos intenso. Tres poblanos por cinco chilacas, porque son bastante más grandes.
Lo que no funciona es usar pasilla seco. Es el mismo chile en el papel y una salsa completamente distinta en la mesa.
Errores comunes
La piel se quedó pegada. Faltó asado o faltó reposo en la bolsa. La piel solo se despega si el chile se quemó de verdad.
Quedó amarga. Te pasaste asando y llegaste a carbón, o dejaste todas las venas.
Sabe a poco. Falta sal, y probablemente le falten reposo y los diez minutos que toda salsa necesita para dejar de saber a ingredientes sueltos.
Quedó aguada. Los tomates verdes se cocieron de más al asarlos. Se arregla con la versión sazonada: cinco minutos en aceite caliente.
Cómo guardarla
Cinco días en refrigeración cruda; una semana si la sazonas en aceite. Se congela aceptablemente, aunque pierde parte del aroma del asado.
Sírvela a temperatura ambiente: como todas las salsas donde el asado es protagonista, el frío apaga justo lo que fuiste a buscar al comal.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el chile chilaca?
Un chile fresco largo —de quince a veinte centímetros—, delgado, ondulado y de un verde muy oscuro casi negro. Es el mismo chile que al secarse se convierte en el chile pasilla, igual que el poblano se convierte en ancho. Fresco sabe vegetal y ligeramente dulce, sin nada de las notas de pasa que desarrolla al secarse.
¿Cuánto pica la chilaca?
Entre 1 000 y 2 500 unidades Scoville: poco, en el rango de un poblano picante y por debajo de un jalapeño. Es un chile de sabor. Si quieres que la salsa pique de verdad, dos serranos asados junto con las chilacas la suben a un picor medio-alto sin cambiarle el carácter.
¿Hay que pelarla?
Sí. Como el poblano, su piel asada es correosa y se separa de la pulpa en la boca de forma desagradable. El truco es el mismo: asar hasta que la piel esté negra de verdad y después diez minutos en una bolsa cerrada, para que el vapor la despegue desde dentro.
¿Por qué la salsa queda verde oscuro y no verde brillante?
Porque la chilaca es de por sí verde muy oscuro y porque el asado profundo la oscurece más. Es una salsa verde con aspecto de salsa de guiso, y ese color es una de sus señas. Si la quieres más clara, sube el tomate verde y baja las chilacas.
¿Se puede sustituir por poblano?
Sí, y es la sustitución más cercana: mismo tratamiento de asado y pelado, picor parecido, sabor algo menos intenso. Necesitarás unos tres poblanos para las cinco chilacas, porque son bastante más grandes.
