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Guacamole y sus variantes

El guacamole clásico martajado en molcajete y las versiones que valen la pena: con tomate verde crudo, con fruta, o licuado para botella. Cuatro ingredientes bien hechos y ninguno de los añadidos que le sobran.

Recetas
4
Picor
Suave a media
Suaves o sin picante
1
En 15 min o menos
3

Cuál elegir, de un vistazo

Las 4 guacamoles comparadas por lo que de verdad decide: cuánto pican, cuánto tardan y qué chile las define.

Salsa Picor Tiempo Chile que la define Se guarda
Guacamole con mango 15 min Chile serrano 1 día en refrigeración
Guacamole clásico de molcajete 12 min Chile serrano 1 día en refrigeración
Guacamole con tomate verde crudo 15 min Chile serrano 1 día en refrigeración
Guacamole taquero licuado 16 min Chile serrano 3 días en refrigeración

El plato mexicano más maltratado del mundo

El guacamole es probablemente la preparación mexicana que más se hace fuera de México, y por eso mismo la que más añadidos ha acumulado: crema, mayonesa, ajo en polvo, comino, chile en polvo, jugo de lima embotellado.

El original es aguacate machacado con sal, chile, cebolla y cilantro. Nada más. Y hecho así, con aguacates en su punto y machacado a mano, no necesita nada de lo otro.

El paso que separa uno bueno de uno excelente

Casi nadie lo hace: antes de tocar el aguacate, se machacan en el molcajete la sal de grano, el chile picado y un poco de cebolla hasta formar una pasta verde y aromática.

Lo que consigues es liberar los aceites del chile y de la cebolla, que quedan repartidos por todo el guacamole en lugar de concentrados en trozos sueltos. La diferencia es que cada cucharada sabe a chile, en vez de que solo algunas piquen.

La sal tiene que ser de grano, y no por tradicionalismo: los cristales gruesos hacen de abrasivo contra la piedra y deshacen el ajo y el chile en segundos. Con sal fina todo resbala.

Tres o cuatro golpes, no más

El guacamole tiene textura o no es guacamole. Tres o cuatro golpes con el tejolote dejan trozos del tamaño de una uña rodeados de pulpa cremosa, que es exactamente el punto.

Si sigues machacando llegas a un puré homogéneo. Sigue estando rico y ya no es lo mismo: se pierde el contraste entre lo cremoso y lo firme, que es la mitad del placer.

Después del machacado, todo se revuelve con cuchara. Nunca más con el tejolote.

Cómo elegir el aguacate

Hass siempre que se pueda: más grasa y una textura mantequillosa que las variedades de piel lisa no alcanzan. Los de piel lisa y brillante tienen más agua y el guacamole sale más aguado.

Un aguacate verde no debe refrigerarse: se queda duro para siempre. Uno ya maduro sí aguanta tres o cuatro días en el refrigerador. Para acelerarlo, en una bolsa de papel con un plátano.

Las variantes que valen la pena

Con tomate verde crudo en lugar de jitomate. Aporta acidez en vez de dulzor y —esto es lo importante— tiene mucha menos agua, así que el guacamole no se aguada aunque lleve una hora en la mesa. Es el que conviene para una fiesta.

Con mango. Dulce, ácido y salado a la vez. Es el que convence a quien dice que no le gusta el guacamole, y con un cuarto de habanero picado finísimo se vuelve memorable: el perfil floral del habanero y el mango son una de las mejores parejas de la cocina mexicana.

Licuado, para botella. Más líquido, más pálido, sale en hilo continuo. No es guacamole de cuchara: es el que se chorrea sobre un taco al pastor sin que se caiga al primer mordisco. Y rinde mucho más.

Guárdalo bien o no lo guardes

El aguacate se oxida y no se puede impedir, solo retrasar. Recipiente pequeño, lleno hasta el borde, plástico pegado a la superficie y limón. Con eso, un día.

Pero conviene saberlo: el guacamole no mejora con el reposo. Es de las pocas preparaciones que están en su mejor momento a los dos minutos de terminadas.

Preguntas frecuentes

¿Se le pone limón al guacamole?

En el centro de México, tradicionalmente poco o nada; en el norte y en el extranjero, bastante. El limón cumple dos funciones: aporta acidez, que equilibra la grasa del aguacate, y retrasa la oxidación. Un limón por cada tres aguacates es un punto medio que no tapa el sabor.

¿Funciona el truco del hueso para que no se ponga negro?

No. Dejar el hueso dentro protege exactamente el trocito de superficie que el hueso tapa, y nada más; no emite ninguna sustancia antioxidante. Lo que sí funciona: limón, recipiente pequeño lleno hasta el borde, y plástico transparente pegado en contacto directo con la superficie.

¿Cómo sé si el aguacate está en su punto?

La prueba del rabito. Quítalo con el pulgar: si sale fácil y debajo hay verde claro, está listo. Si no sale, está verde. Si sale solo y debajo está café oscuro, ya se pasó por dentro. La segunda comprobación es apretarlo con la palma de la mano, nunca con la yema del dedo, que magulla.

¿Se puede hacer guacamole en licuadora?

Se puede, pero deja de ser guacamole y se convierte en una crema de aguacate. La gracia del guacamole es la textura irregular: trozos que se muerden entre pulpa cremosa. La licuadora además airea la mezcla y acelera el oscurecimiento.

¿Lleva jitomate el guacamole auténtico?

Depende de a quién le preguntes. Muchas versiones tradicionales del centro de México no lo llevan. Lo que sí hay que hacer si lo pones es quitarle las semillas y la parte gelatinosa, que es agua pura: sin eso el guacamole se aguada en veinte minutos.

¿Cuánto guacamole sale de tres aguacates?

Unas dos tazas, que rinden para seis personas como botana con totopos, u ocho o diez si es para acompañar tacos. La versión licuada rinde bastante más: con dos aguacates salen dos tazas y media, porque el tomate verde aporta la mitad del volumen.