Salsa borracha de pasilla
Chile pasilla molido con pulque o cerveza y queso añejo. La salsa de la barbacoa dominical, oscura, densa y con un fondo fermentado inconfundible.
Qué es el pasilla, por qué se confunde con el poblano, cómo tostarlo si no puedes guiarte por el color y en qué se diferencia del pasilla oaxaqueño.
Se puede cambiar por
El pasilla es la chilaca seca: un chile largo, delgado y ondulado que al secarse queda casi negro y profundamente arrugado. De ahí su nombre, por el parecido con una pasa.
También se le llama chile negro, y es el chile con el perfil de sabor más complejo de los de uso diario en México.
A pasa, a ciruela, a cacao y a tabaco, con un fondo ligeramente amargo que en cantidades correctas resulta agradable y necesario.
Molido da una salsa casi negra, brillante, con una profundidad que recuerda más a un mole que a una salsa de mesa. Es el chile que usarías si tuvieras que impresionar a alguien con una sola salsa.
Entre 1 000 y 4 000 unidades Scoville: menos que un jalapeño medio. Está ahí por sabor y por color, no por picor.
Si quieres una salsa de pasilla que pique, dos o tres chiles de árbol tostados junto con los pasillas hacen el trabajo sin alterar el perfil.
Es el chile con más confusiones de nomenclatura:
Pasilla ≠ poblano. En algunas partes de Estados Unidos y en ciertos mercados llaman “pasilla” al chile poblano fresco. Son chiles distintos. El poblano seco es el ancho, no el pasilla.
Pasilla ≠ pasilla oaxaqueño. El pasilla de Oaxaca es otro chile: se seca con humo, es más corto, más ancho y bastante más picante. Es el del chintextle.
Si vas a comprarlo, busca un chile largo, delgado, muy arrugado y casi negro.
Aquí está su dificultad. Casi todos los chiles secos cambian de color al tostarse y ese cambio te avisa. El pasilla ya es negro de origen, así que no ves nada.
La única señal fiable es el olfato. A los diez o quince segundos por lado empieza a oler dulce, casi a chocolate. Ese es el momento de sacarlo. Si el olor se vuelve acre, ya se quemó.
Por eso se tuesta a fuego medio-bajo, no medio-alto: te da más margen de reacción.
Un pasilla quemado amarga muchísimo, porque suma su amargor natural al del quemado, y la salsa queda áspera sin remedio.
En el pasilla las venas amargan de forma clara. Ábrelo con tijeras siguiendo el pliegue, quita el rabo con la placenta pegada y sacude las semillas.
El pasilla tiene un fondo dulce y ligeramente amargo, sin nada de acidez propia. Dos cucharaditas de vinagre de manzana al final de una salsa de pasilla levantan todo el conjunto: el ácido corta el dulzor y hace que las notas de pasa se noten más.
Es el mismo principio por el que un mole lleva un toque de fruta ácida.
Con queso cotija, una combinación clásica que funciona por contraste: la salsa es oscura, dulce y suave; el cotija es blanco, salado y punzante.
Con barbacoa de borrego, con la que forma la salsa borracha.
En sopa de tortilla, donde es la base y además se sirve en tiras fritas por encima.
En frijoles negros, dos cucharadas dentro de la olla.
Chile mulato: más dulce y con notas de cacao también. La sustitución más cercana.
Chile ancho: más dulce y menos complejo, con color rojo oscuro en lugar de negro.
Chile morita: aporta humo en lugar de las notas de pasa, pero funciona si buscas profundidad.
En 3 de estas son el ingrediente que define la salsa.
Chile pasilla molido con pulque o cerveza y queso añejo. La salsa de la barbacoa dominical, oscura, densa y con un fondo fermentado inconfundible.
Casi negra, con sabor a pasa y a cacao. El pasilla es el chile más elegante de la despensa mexicana y ésta es la salsa que lo demuestra.
Pasta espesa de chile pasilla oaxaqueño con ajo, camarón seco y hoja de aguacate. Se unta en tlayudas y dura semanas: la conserva de chile de Oaxaca.