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Guacamoles Por Fermín Vega

Guacamole clásico de molcajete

Aguacate machacado con sal de grano, chile y cebolla, con trozos y no puré. Cinco ingredientes, ninguno licuado, y el mejor guacamole que vas a hacer.

Preparación
12 min
Total
12 min
Rinde
2 tazas
Dificultad
Fácil
Picor Media
Técnica Molcajete Cruda

Pica de verdad y se pasa con un trago de agua.

Ingredientes

Para 2 tazas

Se guarda 1 día en refrigeración

Preparación

  1. 1

    Machaca en el molcajete la sal de grano con el chile picado y una cucharada de la cebolla hasta hacer una pasta verde. Este es el paso que casi nadie hace y el que más sabor aporta: la sal rompe las paredes del chile y libera su aceite.

  2. 2

    Corta los aguacates a lo largo, gira las mitades y saca el hueso golpeándolo con el cuchillo y girando. Con una cuchara, saca la pulpa entera.

  3. 3

    Añade la pulpa al molcajete y machácala con el tejolote solo tres o cuatro veces. Quieres trozos del tamaño de una uña, no puré.

  4. 4

    Exprime el limón encima y revuelve con cuchara, sin machacar más.

  5. 5

    Incorpora el resto de la cebolla, el cilantro y el jitomate si lo usas, revolviendo con movimientos suaves de abajo hacia arriba.

  6. 6

    Prueba la sal y sirve de inmediato, en el mismo molcajete.

El guacamole es probablemente el plato mexicano más hecho fuera de México y también el más maltratado. Se licúa, se le pone ajo en polvo, crema, mayonesa, comino, chile en polvo y a veces jugo de lima embotellado. El original es aguacate machacado con sal, chile, cebolla y cilantro. Nada más.

Y hecho así, con aguacates en su punto y machacado a mano, no necesita nada de lo otro.

La pasta del principio

Es el paso que separa un guacamole bueno de uno excelente, y casi nadie lo hace. Antes de tocar el aguacate, se machacan en el molcajete la sal de grano, el chile picado y un poco de cebolla hasta formar una pasta verde y aromática.

Lo que consigues es liberar los aceites del chile y de la cebolla, que quedan repartidos por todo el guacamole en lugar de concentrados en los trozos. La diferencia es que cada cucharada sabe a chile en vez de que solo algunas piquen.

Machacar tres o cuatro veces, no más

El guacamole tiene textura o no es guacamole. Tres o cuatro golpes con el tejolote dejan trozos del tamaño de una uña rodeados de pulpa cremosa, que es exactamente lo que quieres.

Si sigues machacando llegas a un puré homogéneo. Sigue estando rico y ya no es lo mismo: pierdes el contraste entre lo cremoso y lo firme, que es la mitad del placer.

Después del machacado, todo se revuelve con cuchara. Nunca más con el tejolote.

Elegir el aguacate

Hass, siempre que se pueda: tiene más grasa y una textura mantequillosa que las variedades de piel lisa no alcanzan.

El punto se comprueba apretando con la palma de la mano, no con la yema del dedo —el dedo magulla y esa mancha aparece después en la pulpa—. Debe ceder ligeramente. La segunda comprobación es el rabito: si se quita con facilidad y debajo hay verde claro, está listo. Si debajo está café oscuro, el aguacate está pasado por dentro.

Sobre el jitomate

Es opcional y divide opiniones. Si lo pones, quítale las semillas y la parte gelatinosa: es agua, y el agua convierte un guacamole en una sopa en veinte minutos. Solo la carne, en cubos pequeños, y revuelta al final.

Errores comunes

Se aguadó. Jitomate con semillas, o demasiado limón.

Sabe a nada. Falta sal. El aguacate es graso y la grasa necesita más sal de la que parece.

Quedó puré. Te pasaste machacando.

Se puso negro rápido. Poco limón, o lo dejaste destapado. Plástico pegado a la superficie.

Sabe amargo. Aguacate demasiado maduro o magullado.

Cómo servirlo y guardarlo

Recién hecho, en el molcajete, con totopos. El guacamole no mejora con el reposo: es de las pocas preparaciones que están en su mejor momento a los dos minutos de terminadas.

Si sobra, pásalo a un recipiente pequeño, alísalo, cubre con plástico pegado a la superficie y refrigera. Un día como mucho, y la capa de arriba probablemente habrá que quitarla.

Preguntas frecuentes

¿Se le pone limón al guacamole?

En el centro de México, tradicionalmente poco o nada; en el norte y en el extranjero, bastante. El limón cumple dos funciones: aporta acidez, que equilibra la grasa del aguacate, y retrasa la oxidación. Un limón por tres aguacates es un punto medio que no tapa el sabor del aguacate.

¿Cómo evito que el guacamole se ponga negro?

El oscurecimiento lo causa una enzima que reacciona con el oxígeno. Lo que funciona: limón, tapar con plástico pegado a la superficie sin dejar aire, y recipiente lleno hasta arriba. Lo que no funciona: dejar el hueso dentro, que solo protege el trocito que cubre.

¿Qué aguacate es mejor?

El Hass, por su alto contenido de grasa y su textura mantequillosa. Está en su punto cuando cede a una presión suave con la palma —no con el dedo, que lo magulla— y cuando el rabito se quita fácil dejando ver verde claro. Si debajo está café, ya se pasó.

¿Se puede hacer en licuadora o procesador?

Se puede, pero deja de ser guacamole y se convierte en una crema de aguacate. La gracia del guacamole es la textura irregular: trozos que se muerden. La licuadora además airea y acelera el oscurecimiento.

¿Cuánto guacamole sale de tres aguacates?

Unas dos tazas, que rinden para seis personas como botana con totopos. Si es para acompañar tacos, alcanza para ocho o diez.

¿Lleva jitomate el guacamole auténtico?

Depende de a quién le preguntes. Muchas versiones tradicionales del centro de México no lo llevan; otras sí. Lo que sí hay que hacer si lo pones es quitarle las semillas y el agua, porque de lo contrario el guacamole se aguada en veinte minutos.