Salsa ranchera
Jitomate sofrito con cebolla y chile hasta que espesa. No es salsa de mesa: es la salsa que se cocina en la sartén y se sirve caliente sobre los huevos.
- Preparación
- 10 min
- Cocción
- 20 min
- Rinde
- 2 tazas
- Dificultad
- Fácil
Pica de verdad y se pasa con un trago de agua.
Ingredientes
Para 2 tazas
- 600 g jitomate 6 saladet maduros
- 3 chile serrano
- 1 mediana cebolla blanca media licuada, media en pluma
- 3 dientes ajo
- 2 cucharadas aceite vegetal
- 1½ cucharaditas sal
- 1/4 cucharadita pimienta negra
- 1 hoja laurel (opcional)
- 1/2 cucharadita orégano mexicano (opcional)
- para servir cilantro (opcional)
Se guarda 5 días en refrigeración
Preparación
- 1
Asa los jitomates y los serranos en un comal hasta que la piel se ampolle y se manche, unos 12 minutos. Licúalos con el ajo, media cebolla y la sal hasta que quede terso.
- 2
Corta la otra media cebolla en plumas delgadas.
- 3
Calienta el aceite en una sartén amplia a fuego medio y acitrona la cebolla en pluma entre 5 y 7 minutos, hasta que esté transparente y con las orillas doradas. Esta cebolla no se licúa: se queda visible en la salsa y es parte de lo que la hace ranchera.
- 4
Sube el fuego y vacía la salsa licuada de golpe. Va a saltar; ten la tapa a mano.
- 5
Añade el laurel, el orégano y la pimienta. Cocina a fuego medio entre 12 y 15 minutos, moviendo de vez en cuando, hasta que espese y el color pase de rojo claro a rojo ladrillo.
- 6
Retira el laurel, prueba y ajusta sal. Sirve caliente, con cilantro picado encima si quieres.
Va bien con
Huevos rancheros · Huevos ahogados · Arroz blanco · Bistec
La salsa ranchera no es una salsa de mesa. Nadie la sirve en un tazoncito al lado de los tacos. Es una salsa de sartén, que se hace caliente y se sirve caliente, encima de algo que necesita compañía: unos huevos estrellados, un plato de arroz, un bistec delgado.
Y esa diferencia de función explica todo lo demás. Como va a bañar algo, tiene que tener cuerpo y no escurrirse. Como se come caliente, aguanta más grasa y más sazón. Y como es un guiso y no una salsa cruda, se cocina hasta que cambia de color.
Los dos tratamientos de la cebolla
Aquí está lo que distingue una ranchera de una salsa roja frita cualquiera. La mitad de la cebolla se licúa con el jitomate y desaparece: aporta dulzor y cuerpo. La otra mitad se corta en plumas delgadas y se acitrona en el aceite antes de vaciar la salsa, y esa se queda visible.
Cuando comes la salsa te encuentras trozos de cebolla blandos y dulces entre el jitomate. Es una textura que no se consigue de ninguna otra forma y que a la mayoría de la gente le resulta familiar sin saber por qué.
Acitronar bien la cebolla
Acitronar no es dorar. La cebolla tiene que quedar transparente, blanda y con las orillas apenas doradas, lo que toma entre cinco y siete minutos a fuego medio. Si la doras del todo, aporta amargor; si la dejas cruda, se queda con su filo y no se integra.
Es el paso donde la mayoría de la gente tiene prisa y donde más se pierde.
Cuánto tiene que reducir
La señal es el color. La salsa entra a la sartén roja clara, casi rosada, y sale roja ladrillo oscuro. Ese cambio significa que se evaporó bastante agua, que los azúcares del jitomate empezaron a caramelizarse y que el sabor pasó de crudo a cocinado.
Quince minutos a fuego medio en una sartén ancha. En una olla alta puedes estar media hora y no llegar, porque el agua no tiene superficie por donde salir.
Variaciones regionales
Con chile poblano. Rajas de poblano asado añadidas junto con la cebolla convierten esta salsa en algo más suave y aromático, muy típico del centro del país.
Con chipotle. Un chipotle adobado licuado con el jitomate le da un fondo ahumado excelente para huevos.
Con orégano y laurel. Como en esta receta. Es la versión más común en el norte y le da un aire de guiso.
Sin chile. Existe y es legítima: la ranchera para niños es simplemente jitomate y cebolla sofritos, y sigue siendo muy buena.
Errores comunes
Quedó aguada. Poco tiempo o sartén equivocada. Necesita superficie ancha.
Sabe ácida. Jitomate poco maduro. Una pizca de azúcar y más tiempo de cocción.
Se pegó y sabe a quemado. Fuego alto sin mover. La ranchera se hace a fuego medio.
Sabe a cebolla cruda. No la acitronaste lo suficiente.
Cómo servirla
Caliente y recién hecha. Para huevos rancheros, con la salsa hirviendo sobre los huevos ya montados en la tortilla frita. Para huevos ahogados, se rompen los huevos directamente dentro de la salsa hirviendo y se tapan cuatro minutos.
Aguanta cinco días en refrigeración y recalienta bien en sartén. En microondas se separa, así que si puedes, evítalo.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre salsa ranchera y salsa roja?
La ranchera se cocina en la sartén después de licuarse y lleva cebolla visible en plumas; la salsa roja de mesa se muele y se sirve. La ranchera se come caliente y sobre algo —huevos, arroz, carne—; la roja se come a temperatura ambiente y al lado. Son dos funciones distintas.
¿Por qué la mitad de la cebolla va licuada y la otra mitad no?
La licuada aporta dulzor y cuerpo disueltos en la salsa. La que se acitrona en plumas aporta textura y trozos que se mastican. Poner toda de una sola forma da una salsa correcta pero menos interesante.
¿Se puede hacer con jitomate de lata?
Sí, y es una opción razonable fuera de temporada. Usa una lata de 400 g de tomate entero pelado, escurriendo la mitad del líquido, y sáltate el asado. Pierdes la nota tostada del comal, así que compénsalo dorando bien la cebolla y el ajo.
¿Por qué mi salsa ranchera queda aguada?
Le faltó tiempo de sartén. La ranchera tiene que reducir de verdad: quince minutos a fuego medio en una sartén amplia, donde el agua tiene superficie para evaporarse. En una olla alta y estrecha nunca va a espesar.
¿Es la misma salsa de los huevos rancheros?
Sí, esa es su función original: se hace en la sartén, se sirve hirviendo sobre un par de huevos estrellados montados en tortilla frita. Para huevos rancheros conviene dejarla un punto más líquida, para que corra por el plato.
