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Salsas verdes Por Fermín Vega

Salsa verde tatemada al comal

Tomate verde y serrano quemados al comal hasta que la piel se ampolla y ennegrece. Sabor a humo, cuerpo espeso y el amargor justo que la vuelve adictiva.

Preparación
10 min
Cocción
15 min
Rinde
1½ tazas
Dificultad
Fácil
Picor Picosa
Técnica Tatemada Asada Licuadora

Arde y se queda un rato. La mayoría de las salsas de mesa viven aquí.

Ingredientes

Para 1½ tazas

Se guarda 5 días en refrigeración

Preparación

  1. 1

    Calienta un comal de hierro o una sartén pesada a fuego medio-alto, sin nada de grasa. Tiene que estar bien caliente: si pones el tomate en un comal tibio, se cuece en su propio jugo en vez de tatemarse.

  2. 2

    Acomoda los tomates verdes enteros y secos, los serranos, el ajo con cáscara y el trozo de cebolla. No los amontones.

  3. 3

    Deja que se quemen sin moverlos entre 4 y 6 minutos por lado. Buscas manchas negras de verdad, no doradas: la piel se ampolla, se abre y ennegrece por partes. Voltea con pinzas y repite dos o tres veces hasta que estén blandos y tiznados por todos lados.

  4. 4

    El ajo sale primero, a los 5 minutos; los serranos a los 8; los tomates y la cebolla al final, cuando estén flácidos y suelten jugo. Sácalos conforme se van haciendo.

  5. 5

    Pela el ajo. No peles el tomate ni le quites lo negro: eso es la salsa.

  6. 6

    Muele todo con la sal en la licuadora, en pulsos, dejando textura. Agrega el cilantro al final con dos pulsos más.

  7. 7

    Deja reposar diez minutos antes de servir. El humo tarda ese rato en repartirse por toda la salsa.

Va bien con

Carne asada · Tacos de bistec · Nopales asados · Queso panela a la plancha

Ésta es la salsa que sabe a puesto de carne asada. Y no por la carne: por el comal. Tatemar los ingredientes en seco, sin gota de grasa, hasta que la piel se ampolla y se pone negra, produce un sabor que ninguna otra técnica reproduce. El azúcar del tomate se carameliza y se quema, el agua se evapora y lo que queda es una salsa concentrada, espesa y ligeramente amarga, con humo real que no viene de ningún ingrediente ahumado.

Es la salsa perfecta para acompañar cosas grasosas y contundentes. Una salsa verde cruda al lado de una arrachera se pierde; ésta le contesta.

El comal tiene que estar caliente de verdad

Aquí está el noventa por ciento del resultado. Si el comal está tibio, el tomate suelta su jugo antes de que la piel se marque, se cuece dentro de ese charco y acabas con un tomate hervido y triste. Necesitas que la superficie esté tan caliente que el tomate empiece a chillar en cuanto lo pones.

Comprueba con una gota de agua: si baila y se evapora en un segundo, ya. Si se queda quieta y burbujea despacio, todavía no.

Cuánto es “quemado” y cuánto es demasiado

El punto correcto tiene manchas negras que cubren un tercio de la superficie del tomate, no toda. La piel debe verse ampollada, levantada, con zonas verde oliva y zonas carbón. Si el tomate entero queda negro y duro, se pasó: eso ya no aporta humo, aporta ceniza, y no hay forma de rescatarlo.

Los chiles se tateman más rápido que el tomate y hay que sacarlos antes. El ajo, todavía más rápido: cinco minutos con cáscara y sale dulce y suave. Si los dejas juntos hasta el final, el ajo se carboniza y arruina la salsa entera con un sabor acre que domina todo.

Por qué no se pela nada

Es tentador quitar la piel negra del tomate y de los chiles, sobre todo si vienes de recetas donde se pelan los pimientos. No lo hagas. Ese tizne es exactamente el sabor que fuiste a buscar al comal, y la salsa sin él es una salsa verde cocida cualquiera.

Solo se pela el ajo, porque su cáscara es papel y no aporta nada.

Variantes

Con chile de árbol. Dos chiles de árbol secos, tatemados junto con lo demás durante treinta segundos, suben el picor y aportan un tono rojizo bonito.

En molcajete. En vez de licuadora, martaja todo en el molcajete empezando por el ajo, la sal y los chiles, y terminando con el tomate. Queda más rústica y, francamente, mejor.

Con aguacate. Medio aguacate licuado al final la convierte en una salsa verde tatemada cremosa que funciona muy bien con pescado.

Errores comunes

Quedó aguada. El comal no estaba lo bastante caliente y los tomates se cocieron en vez de tatemarse. La próxima, espera más antes de poner el primero.

Sabe a ceniza. Te pasaste con el negro, casi siempre en el ajo o los chiles. No hay arreglo; la única salida es diluirla con otra tanda de tomate cocido sin tatemar.

No sabe a humo. Faltó tiempo en el comal. El tatemado no se hace en cinco minutos: son entre doce y quince, volteando varias veces.

Amarga demasiado. Además de reducir el tatemado la próxima vez, una pizca de azúcar y un poco más de cebolla suavizan el resultado.

Cómo servirla y guardarla

Se sirve a temperatura ambiente, nunca fría de refrigerador: el frío apaga el humo y lo que queda es solo el amargor. Sácala veinte minutos antes.

Aguanta cinco días en frasco cerrado y de hecho mejora al segundo día, cuando el humo terminó de repartirse. Se congela aceptablemente, aunque pierde parte del aroma.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa tatemar exactamente?

Tatemar es quemar de forma controlada sobre una superficie seca y muy caliente —comal, plancha o brasa directa— hasta que la piel del ingrediente se ampolla y ennegrece por fuera mientras el interior se cuece al vapor. No es lo mismo que asar: asar dora, tatemar quema a propósito.

¿No amarga si lo quemo tanto?

Sí amarga un poco, y ese es el punto. El amargor del tatemado es lo que equilibra la acidez del tomate verde y la grasa de la carne. La línea está en el tomate, que puede quemarse entero: buscas manchas negras que cubran un tercio de la superficie, no una piel carbonizada completa.

¿Puedo hacerla en la parrilla o en la estufa directa?

En la parrilla queda todavía mejor, porque el humo de la leña o el carbón se suma. Directo sobre la flama de la estufa funciona para chiles y ajos, pero el tomate verde suelta jugo y ensucia el quemador; para él es mejor comal.

¿Por qué no le pongo agua?

Porque el tomate tatemado ya suelta todo su jugo dentro de la licuadora, y esta salsa vive de estar concentrada. Si le pones agua diluyes el humo, que es lo único que la distingue.

¿Sirve un comal antiadherente?

Mal. Los recubrimientos antiadherentes no aguantan bien el fuego alto sostenido y además impiden que se pegue el tizne, que es parte del proceso. Un comal de hierro, una sartén de acero o incluso una plancha de acero son mucho mejores.