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Salsas verdes Por Fermín Vega

Salsa verde cocida

La salsa verde de olla: tomate verde hervido con serrano y ajo, licuado con cilantro. Más dulce y redonda que la cruda, y aguanta una semana en el refri.

Preparación
5 min
Cocción
15 min
Rinde
2 tazas
Dificultad
Fácil
Picor Media
Técnica Hervida Licuadora

Pica de verdad y se pasa con un trago de agua.

Ingredientes

Para 2 tazas

Se guarda 1 semana en refrigeración

Preparación

  1. 1

    Pon los tomates verdes, los chiles serranos enteros, el ajo con cáscara y el trozo de cebolla en una olla. Cubre con agua apenas al ras.

  2. 2

    Lleva a hervor y baja el fuego. Cuece entre 8 y 12 minutos, hasta que los tomates cambien de verde brillante a verde olivo apagado. En cuanto uno se reviente, apaga: si se deshacen, la salsa queda aguada.

  3. 3

    Saca todo con una cuchara ranurada y guarda una taza del agua de cocción. Pela el ajo, que sale solo apretándolo.

  4. 4

    Pasa los tomates, chiles, ajo y cebolla a la licuadora con la sal. Licúa 20 segundos hasta que quede terso.

  5. 5

    Agrega el cilantro y da dos pulsos cortos. Si la salsa quedó muy espesa, añade agua de cocción de cucharada en cucharada: tiene sabor, el agua de la llave no.

  6. 6

    Prueba, ajusta la sal y déjala enfriar destapada. Al enfriarse espesa un poco más de lo que se ve caliente.

Va bien con

Chilaquiles verdes · Enchiladas · Pollo deshebrado · Huevos ahogados

Si la salsa verde cruda es la de emergencia, ésta es la de la semana: la que se hace un domingo en una olla grande y va resolviendo desayunos hasta el jueves. Hervir el tomate verde le quita el filo ácido y le saca los azúcares, así que la salsa pierde nervio pero gana redondez, y esa redondez es justo lo que necesita para bañar sin agredir.

Es también la base de media cocina mexicana de diario. Los chilaquiles verdes son esta salsa. El pollo en salsa verde es esta salsa. Los huevos ahogados, las enchiladas, la carne de puerco con verdolagas: todo empieza con la misma olla de tomate verde hervido.

El punto exacto de cocción

El error más común es cocer de más. El tomate verde no necesita ablandarse hasta deshacerse; necesita perder crudeza y nada más. La señal es el color: entra verde brillante, casi fluorescente, y sale verde olivo apagado. Cuando uno de los tomates se abre y suelta un chorro de jugo, ya se pasó el punto óptimo por poco y hay que apagar.

Un tomate reventado y desecho ya dejó su cuerpo en el agua, y esa salsa nunca va a espesar por más que la licúes. Si te pasa, se arregla licuando dos tomates crudos con el resto, que le devuelven pectina y textura.

Por qué el ajo va con cáscara

Un ajo pelado hervido quince minutos en agua se vuelve blando y dulce, pero también suelta compuestos que amargan el caldo. Con cáscara se cuece al vapor dentro de su propia envoltura, sale mantequilloso y se pela apretándolo entre dos dedos. Es un detalle mínimo con diferencia notable, sobre todo si vas a usar dos dientes o más.

Cómo se convierte en salsa verde frita

Esta receta es también el punto de partida de la salsa verde sazonada, que es lo que se sirve en las taquerías y lo que hace que sepa distinta a la de casa. Calienta dos cucharadas de aceite o de manteca en una cazuela hasta que humee ligeramente, vacía la salsa licuada de golpe —salpica, tapa a medias— y déjala a fuego medio entre ocho y diez minutos, moviendo de vez en cuando.

La salsa cambia de color a un verde más oscuro, espesa y pierde el sabor a crudo. Esa versión aguanta más días todavía y es la que soporta el calor de unos chilaquiles sin aguarse.

Ajustes según para qué la quieras

Para chilaquiles, déjala más líquida de lo que te parece correcto: los totopos absorben muchísimo y una salsa espesa los deja secos por dentro.

Para bañar enchiladas, más espesa y bien sazonada, porque no va a diluirse con nada.

Para guisar carne o pollo, hazla sin sal o con la mitad. El guiso va a reducirse y a concentrarse, y una salsa bien salada de entrada acaba en un guiso incomible.

Errores comunes

Sabe a crudo aunque la herví. Le faltó reposo o le faltó sazonar. Una salsa recién licuada sabe a ingredientes sueltos; cinco minutos en el fuego con aceite la integran.

Quedó demasiado ácida. Tomates poco maduros. Una pizca de azúcar, o un cuarto de cebolla más, la equilibran mejor que la sal.

Se puso amarga. Cilantro sobrelicuado, casi siempre. Va al final y en pulsos.

Se separó al recalentar. Normal si la freíste con poca grasa. Muévela con cuchara de madera fuera del fuego y vuelve a integrarse.

Cómo guardarla

En frasco de vidrio, tapada y fría, aguanta una semana. Al ser cocida se congela bien: llénala en bolsas planas de una taza, que se descongelan en minutos y sirven para un desayuno. El único cambio al descongelar es que suelta un poco de agua; una vuelta en la sartén la reintegra.

Preguntas frecuentes

¿Hervir o asar el tomate verde?

Hervido da una salsa más suave, más líquida y más dulce, ideal para chilaquiles y para bañar. Asado o tatemado da una salsa más concentrada, con amargor agradable y sabor a humo, mejor para tacos. Ninguna es más correcta: son dos salsas distintas.

¿Cuánto tiempo se cuece el tomate verde?

Entre 8 y 12 minutos según el tamaño. La señal no es el reloj sino el color: pasan de verde brillante a verde olivo mate. En cuanto el primero se abre y suelta jugo, ya están. Pasarse los deshace y la salsa pierde cuerpo.

¿Se le pone el agua de cocción o agua limpia?

La de cocción, siempre. Ahí se quedó parte del sabor y de la acidez del tomate. Guarda una taza aunque no la uses toda; el agua de la llave solo diluye.

¿Por qué mi salsa verde cocida queda aguada?

Casi siempre por cocer de más los tomates o por licuar con demasiada agua desde el principio. Añade el líquido al final y de a poco. Si ya pasó, hiérvela cinco minutos en una sartén ancha para que evapore, o agrega dos tomates verdes crudos licuados.

¿Cuánto dura en el refri?

Una semana en frasco cerrado, bastante más que la cruda, porque el hervor mató buena parte de los microorganismos del tomate. Se congela bien hasta tres meses, cosa que la cruda no.

¿Se puede hacer sin cilantro?

Sí, y queda una salsa distinta pero correcta, con el tomate más al frente. Si no te gusta el cilantro, sustitúyelo por unas hojas de epazote añadidas durante el hervor, no al licuar.