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Salsas rojas Por Fermín Vega

Salsa de chile morita

Ahumada, espesa y con dulzor de fondo. El morita es un jalapeño secado con humo, y esta salsa lo pone al frente sin taparlo con nada.

Preparación
10 min
Cocción
18 min
Rinde
1¼ tazas
Dificultad
Fácil
Picor Picosa
Técnica Asada Licuadora Frita

Arde y se queda un rato. La mayoría de las salsas de mesa viven aquí.

Ingredientes

Para 1¼ tazas

Se guarda 10 días en refrigeración

Preparación

  1. 1

    Asa los moritas en un comal caliente, en seco, 20 segundos por lado. Son chiles pequeños y gordos: si empiezan a echar humo, ya se pasaron.

  2. 2

    Ponlos a remojar en agua muy caliente 15 minutos, con el fuego apagado y tapados.

  3. 3

    Mientras, asa los jitomates, el ajo y la cebolla en el mismo comal hasta que estén manchados y blandos.

  4. 4

    Licúa los moritas escurridos con los jitomates asados, el ajo, la cebolla, la sal y media taza del agua de remojo. Licúa un minuto: quieres una salsa lisa que deje ver el color rojo ladrillo.

  5. 5

    Prueba y decide sobre el piloncillo. Una cucharadita no endulza la salsa: hace que el ahumado se note más, igual que el azúcar en una barbacoa.

  6. 6

    Calienta el aceite en una cazuela y sazona la salsa 8 minutos a fuego medio, moviendo, hasta que espese y brille. Añade el vinagre en el último minuto.

Va bien con

Tacos de carne asada · Costillas · Huevos rancheros · Frijoles refritos

El chile morita es lo más parecido que tiene la cocina mexicana a un ingrediente ahumado de verdad, y no porque le pongan humo líquido: es un jalapeño rojo que se seca colgado sobre leña durante días, absorbiendo el humo mientras pierde agua. Cuando lo abres huele a tabaco, a ciruela y a fogata.

Una salsa de morita bien hecha no necesita mucho más. Jitomate para darle cuerpo y bajar la intensidad, ajo y cebolla para el fondo, y ya. Todo lo demás sobra, porque taparía justo lo que fuiste a buscar.

Morita, meco, chipotle: quién es quién

Los tres son el mismo chile —jalapeño maduro y ahumado— con distinto tratamiento.

NombreAspectoSaborUso
MoritaChico, rojo vino, flexibleAhumado suave, afrutado, ciruelaSalsas de mesa
Chipotle mecoGrande, café grisáceo, secoHumo intenso, casi a cenizaAdobos, guisos largos
Chipotle adobadoEn lata, en salsa espesaAhumado + vinagre y especiasCremas, aderezos

Para una salsa de mesa, el morita es el mejor de los tres: tiene el humo sin la agresividad del meco y sin el adobo del enlatado.

Veinte segundos en el comal, no más

El morita es pequeño y grueso, y ya viene ahumado de origen. Tostarlo en el comal es solo para despertar sus aceites, no para cocinarlo. Veinte segundos por lado a fuego medio, apretándolo contra la piedra con una espátula, hasta que suelte olor.

Si empieza a echar humo propio, ya se pasó. Un morita quemado añade amargor a un chile que ya tiene notas amargas naturales, y la salsa queda áspera.

El agua de remojo del morita es distinta

En la mayoría de los chiles secos el agua de remojo puede amargar. La del morita casi siempre sabe bien: dulce, ahumada, oscura como un té. Pruébala y si sabe rica, úsala toda; es donde se fue la mitad del ahumado.

Guarda lo que sobre. Una taza de esa agua en un caldo de frijoles hace maravillas.

El truco del piloncillo

Suena raro poner azúcar en una salsa picante hasta que lo pruebas. Una cucharadita rallada en taza y media de salsa no se percibe como dulce; lo que hace es empujar hacia adelante las notas ahumadas y suavizar el amargor del chile tostado. Es exactamente el mismo principio de una salsa barbacoa estadounidense o de un mole.

Si no tienes piloncillo, azúcar morena o incluso una cucharadita de miel funcionan igual.

Errores comunes

Sabe amarga y áspera. Chiles quemados en el comal, o hervidos en lugar de remojados.

No sabe a humo. Compraste chipotle seco en lugar de morita, o el morita llevaba demasiado tiempo guardado. Un morita bueno huele fuerte al abrir la bolsa.

Quedó demasiado espesa. El morita absorbe mucha agua. Añade agua de remojo de cucharada en cucharada durante el sazonado.

Pica más de lo que esperabas. Diez moritas concentrados pican más que su Scoville individual. Añade un jitomate asado más.

Con qué va

Es la salsa de la carne. El ahumado del morita y el de la parrilla se refuerzan, y por eso funciona tan bien con arrachera, costilla o cecina. También es excelente con huevos y con frijoles, donde aporta profundidad sin necesidad de carne.

Aguanta diez días en refrigeración y se congela sin perder nada. Es una buena candidata para hacer en tanda grande.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente el chile morita?

Es un jalapeño rojo secado con humo, igual que el chipotle. La diferencia con el chipotle meco está en el momento y la duración del ahumado: el morita se seca menos tiempo, queda más pequeño, más flexible y de color rojo vino, y sabe afrutado además de ahumado. El meco es más grande, café grisáceo y con humo mucho más agresivo.

¿Puedo cambiar morita por chipotle de lata?

Puedes, pero cambia bastante. El chipotle adobado de lata viene con vinagre, azúcar y especias, así que aporta el sabor de su adobo además del chile. Si lo usas, empieza con tres chipotles y no le pongas ni piloncillo ni vinagre.

¿Por qué le pones piloncillo a una salsa picante?

Por la misma razón que se le pone azúcar a una salsa barbacoa: el dulzor no se percibe como dulce en cantidades pequeñas, sino que amplifica las notas ahumadas y equilibra el amargor del chile tostado. Una cucharadita en una taza y media es imperceptible como azúcar y muy notable como sabor.

¿Cuánto pica el morita?

Entre 5 000 y 10 000 unidades Scoville, o sea parecido a un jalapeño picante y bastante menos que un serrano. En esta salsa la sensación es de picor medio que sube despacio, porque son diez chiles concentrados en poca salsa.

¿Se puede hacer sin jitomate?

Sí, y queda una salsa mucho más intensa y oscura, tipo pasta de chile. Sustituye el jitomate por media taza más de agua de remojo y ajusta la sal. Es excelente para untar en una carne antes de asarla.