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Salsas cremosas Por Fermín Vega

Salsa de cacahuate picante

Cacahuate tostado y chile de árbol molidos con caldo hasta quedar espesa. Una salsa de mesa con cuerpo, pariente lejana del mole y muy fácil de hacer.

Preparación
10 min
Cocción
15 min
Rinde
1½ tazas
Dificultad
Fácil
Picor Picosa
Técnica Frita Licuadora

Arde y se queda un rato. La mayoría de las salsas de mesa viven aquí.

Ingredientes

Para 1½ tazas

Se guarda 1 semana en refrigeración

Preparación

  1. 1

    Calienta el aceite a fuego medio y fríe los cacahuates 3 minutos, moviendo, hasta que estén dorados parejos. Sácalos.

  2. 2

    Fríe el ajo hasta dorar y sácalo. Después los chiles de árbol, 30 segundos, y sácalos también.

  3. 3

    Asa los jitomates en un comal aparte hasta que estén manchados y blandos.

  4. 4

    Licúa todo —cacahuates, ajo, chiles, jitomates, ajonjolí, sal— con media taza del caldo. Licúa 2 minutos completos: el cacahuate necesita tiempo para deshacerse.

  5. 5

    Vierte la salsa en la sartén donde freíste, con la raja de canela, y cocina 8 minutos a fuego medio-bajo, moviendo. Va a espesar bastante.

  6. 6

    Ajusta con el resto del caldo hasta la consistencia que quieras. Retira la canela.

  7. 7

    Prueba y decide sobre el piloncillo: una cucharadita redondea el amargor del cacahuate tostado.

Va bien con

Pollo · Enchiladas · Verduras al vapor · Fideos

La cocina mexicana usa semillas molidas como espesante desde antes de la llegada del trigo, y esta salsa es una versión doméstica y rápida de esa idea. El cacahuate tostado y molido aporta cuerpo, grasa y un sabor profundo que ninguna verdura consigue, y el chile de árbol pone el filo que impide que resulte pesada.

No es un mole —no lleva horas ni veinte ingredientes— pero comparte su lógica. Y como salsa de mesa tiene una ventaja evidente: es tan espesa que se queda donde la pongas.

Freír antes de moler

El cacahuate crudo molido sabe a poco. Tres minutos en aceite a fuego medio, moviendo hasta que se doren de forma pareja, y el sabor se multiplica. Es el mismo cambio que ocurre entre una almendra cruda y una tostada.

Vigila el color: dorado parejo, no café. Un cacahuate pasado amarga y en una salsa donde es el ingrediente principal, ese amargor domina todo.

Licuar el doble de lo que crees

El cacahuate es duro y graso, y no se deshace en veinte segundos. Dos minutos completos de licuadora es lo que necesita para pasar de trozos a crema. Si te quedas corto, la salsa tendrá una arenosidad que la gente notará enseguida.

Ayuda licuar con poco líquido al principio —media taza— porque la mezcla espesa hace más fricción contra las cuchillas. El resto del caldo se añade después.

Espesa mientras se enfría

Es la característica que más sorprende. Una salsa de cacahuate que en la sartén parece correcta, en el frasco al día siguiente es una pasta. La grasa del cacahuate se solidifica en frío y las partículas siguen absorbiendo líquido.

Por eso conviene dejarla más líquida de lo que parece correcto, y ajustar con caldo caliente antes de servir.

Dulzor y especia

Una cucharadita de piloncillo y una raja pequeña de canela son opcionales y las dos hacen lo mismo: suavizar el amargor natural del cacahuate tostado. No convierten la salsa en dulce ni en aromática; la redondean.

Es exactamente el papel que cumplen en un mole poblano, en dosis mucho más pequeñas.

Cómo usarla

Como salsa de mesa, espesa, con cuchara, junto a unos tacos o unas quesadillas.

Para bañar pollo, diluida con más caldo y servida caliente sobre pechuga a la plancha.

En enchiladas, pasando las tortillas por la salsa caliente antes de rellenar.

Con verduras al vapor, como aderezo tibio; funciona muy bien con ejotes y brócoli.

Errores comunes

Textura arenosa. Poco licuado. Vuelve a licuar con la salsa ya caliente.

Amarga. Cacahuate demasiado dorado, o chiles quemados.

Demasiado espesa. Caldo caliente, de a poco, con la salsa en el fuego.

Se separó el aceite. Es normal si la dejaste reposar. Mueve con cuchara al recalentar.

Cómo guardarla

Una semana en refrigeración, en frasco. Espesa mucho en frío, así que recalienta con un chorro de caldo y moviendo.

Se congela bien hasta dos meses y no cambia de textura al descongelar, cosa poco común.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo que un mole?

No, aunque son parientes. Un mole lleva muchos más chiles, varias especias, fruta seca, pan o tortilla como espesante y a menudo chocolate, y se cocina durante horas. Ésta es una salsa de mesa que comparte con el mole la idea de usar semilla molida como cuerpo, pero se hace en veinticinco minutos.

¿Puedo usar cacahuate tostado del súper?

Sí, saltándote el paso de freírlo, aunque el resultado es menos intenso. Si usas cacahuate salado, quita la sal de la receta y ajusta al final. Lo que no funciona bien es el cacahuate garapiñado ni el japonés con cubierta.

¿Por qué lleva canela?

Porque el cacahuate tiene un fondo amargo que la canela suaviza, igual que en un mole. Una raja pequeña, retirada antes de servir, no hace que la salsa sepa a canela: hace que sepa más redonda. Si te preocupa, pruébala sin ella primero.

¿Cómo la hago menos espesa?

Con más caldo, añadido durante la cocción y no al final. La salsa de cacahuate sigue espesando mientras se enfría, así que déjala un punto más líquida de lo que te parece correcto.

¿Sirve para bañar enchiladas?

Muy bien, y es uno de sus mejores usos: son las llamadas enchiladas de cacahuate o encacahuatadas. Para eso déjala más líquida, pasa las tortillas por la salsa caliente y sirve con queso fresco y cebolla encima.