Saltar al contenido
Encurtidos y curtidos Por Fermín Vega

Chiles toreados en limón

Serranos golpeados y asados, marinados en limón con salsa de soya y cebolla. Diez minutos, mucho picor y el acompañamiento que hace falta en una carne asada.

Preparación
10 min
Cocción
6 min
Rinde
1 taza
Dificultad
Fácil
Picor Muy picosa
Técnica Asada Encurtida

Sudas. Se sirve con cuchara chica y se avisa antes.

Ingredientes

Para 1 taza

Se guarda 1 semana en refrigeración

Preparación

  1. 1

    Rueda cada chile sobre la tabla apretándolo con la palma, o apriétalo entre los dedos hasta que ceda un poco. Esto es torear: se rompen las membranas internas y el chile suelta más picor y más aroma al asarse.

  2. 2

    Calienta una sartén con el aceite a fuego alto. Cuando humee, echa los chiles enteros.

  3. 3

    Ásalos 4 o 5 minutos moviendo la sartén, hasta que estén ampollados y con manchas negras por todos lados. Van a saltar y a soltar vapores punzantes: enciende el extractor.

  4. 4

    Añade la cebolla en plumas y saltea 1 minuto más, solo para que se marque.

  5. 5

    Retira del fuego y pasa todo a un tazón de vidrio. Exprime los tres limones encima mientras los chiles todavía están calientes: el calor hace que absorban el ácido.

  6. 6

    Añade la sal, la salsa inglesa, el jugo sazonador y el orégano. Revuelve.

  7. 7

    Deja reposar 20 minutos como mínimo. Se pueden comer de inmediato pero mejoran muchísimo con media hora.

Los chiles toreados son la guarnición favorita de cualquier mesa de carne asada del norte de México, y son también uno de los pocos preparados de chile que se comen enteros y a mordidas. No son una salsa: son un acompañamiento con función propia, que va limpiando la boca y añadiendo picor entre bocado y bocado.

Y toman diez minutos.

Torear no es un adorno

El nombre viene de provocar, y es literal. Antes de asarlo, el chile se rueda sobre la tabla apretándolo con la palma, o se aprieta entre los dedos, hasta que se siente ceder por dentro sin que la piel se rompa.

Lo que pasa dentro es que se rompen las membranas y las venas —donde se concentra la capsaicina— y el picor se reparte por toda la pulpa. Un serrano toreado pica alrededor de un tercio más que el mismo serrano asado sin torear.

Si no toreas, tienes chiles asados, que están bien y no son lo mismo.

Sartén al fuego alto, no comal tibio

Necesitas que la piel se ampolle rápido mientras el interior se cocina al vapor dentro del chile. Con fuego bajo el chile se cuece entero, se ablanda y pierde su carácter.

La cucharada de aceite ayuda a que la piel se marque de forma pareja. Sin ella también funciona, con manchas más irregulares.

Aviso obligatorio: doce serranos asándose a fuego alto sueltan vapores que irritan los ojos y la garganta de verdad. Extractor encendido o ventana abierta antes de empezar.

El limón en caliente

Es el detalle que hace la diferencia entre chiles asados con limón encima y chiles toreados de verdad. Al retirarlos del fuego, los chiles están calientes y su interior se contrae al enfriarse, lo que crea una succión que absorbe el líquido de alrededor.

Exprimir el limón en ese momento hace que el ácido entre en el chile en lugar de quedarse en el fondo del tazón.

La versión con salsa inglesa

Limón, sal y orégano es la versión limpia. Con salsa inglesa y unas gotas de jugo sazonador se convierte en la versión de taquería del norte, con un fondo salado y umami que engancha.

Ninguna es más correcta. Si es tu primera vez, prueba la simple; si la conoces de un puesto y no la reconoces, probablemente le falte la salsa inglesa.

Variantes

Con chile güero, que es lo que se usa en Sinaloa y Nayarit, sobre todo con mariscos.

Con cebolla cambray entera, asada junto a los chiles. Es la guarnición clásica de una parrillada.

Con ajo, seis dientes enteros asados con los chiles, que quedan dulces y excelentes.

Errores comunes

No pican más de lo normal. No los toreaste bien. Hay que sentir que ceden.

Quedaron blandos y aguados. Fuego demasiado bajo, o demasiado tiempo.

El limón no se nota. Lo echaste con los chiles fríos.

Se pusieron amargos. Se quemaron de más. Manchas negras sí, carbón no.

Cómo guardarlos

Una semana en refrigeración, en frasco con su líquido. Van perdiendo firmeza pero ganando sabor, y a los tres días el líquido que sueltan es un chile-limón excelente para poner en una cerveza o en un caldo de camarón.

Se sirven a temperatura ambiente, nunca fríos.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa torear un chile?

Es apretarlo o rodarlo con la mano antes de asarlo, hasta que las membranas internas se rompen sin que la piel se abra. Al romperse, la capsaicina de las venas se distribuye por todo el chile, así que un chile toreado pica notablemente más que el mismo chile asado sin torear. El nombre viene de 'torear' en el sentido de provocar.

¿Pican más los chiles toreados?

Sí, bastante más, y es su razón de ser. El picor sube porque la capsaicina se libera de las venas y se reparte. Además el asado concentra el chile al perder agua. Un serrano toreado pica alrededor de un tercio más que uno crudo.

¿Se comen enteros?

Sí, mordiéndolos entre bocado y bocado de carne o de taco. No son una salsa que se sirva encima: son un acompañamiento que se come aparte, como un encurtido. Mucha gente come solo la punta y deja el rabo.

¿Se puede hacer con jalapeño?

Sí, y es la versión suave. El jalapeño es más carnoso y pica menos, así que quedan chiles toreados más comibles y con más pulpa. También funcionan los chiles güeros, que son los que se usan en la costa del Pacífico.

¿Es indispensable la salsa inglesa?

No, pero es lo que se usa en las taquerías del norte y aporta un fondo salado y umami que solo con limón y sal no consigues. Si prefieres una versión más limpia, limón, sal y orégano bastan.

¿Por qué se echa el limón con los chiles calientes?

Porque un chile caliente absorbe líquido al enfriarse, igual que una verdura recién escaldada. Si esperas a que se enfríen, el limón se queda por fuera; si lo echas en caliente, entra.