Chile manzano curtido en limón
Rodajas de manzano con cebolla en limón y sal. Media hora, sin fuego, y es el acompañamiento que no falta en una taquería del centro de México.
Por qué el manzano es de otra especie que los demás chiles mexicanos, cuánto pica de verdad y por qué no existe una versión seca.
Se puede cambiar por
El manzano es el chile raro de la despensa mexicana, y lo es por una razón botánica: pertenece a otra especie.
Mientras el jalapeño, el serrano, el poblano y casi todos los demás son Capsicum annuum, y el habanero es Capsicum chinense, el manzano es Capsicum pubescens, una especie andina que se cultiva en zonas altas y frías.
También se le llama chile perón, por su forma, o canario, por su color.
Las semillas negras. Ningún otro chile común las tiene así. Es su seña de identidad inconfundible y la forma más rápida de reconocerlo.
La carne gruesa y jugosa, más parecida a la de un pimiento que a la de un chile. Es del tamaño de un durazno chico y pesa.
Que no existe seco. Todos los demás chiles mexicanos tienen versión seca con nombre propio —el poblano es ancho, la chilaca es pasilla, el jalapeño es chipotle—. El manzano no, porque su carne tiene demasiada agua para secarse bien. Solo se come fresco.
Entre 12 000 y 30 000 unidades Scoville, en el rango del serrano o algo por encima.
Pero se percibe más bravo de lo que dice el número, porque su picor llega rápido y se queda, mientras que el del serrano sube y baja en un par de minutos. Mucha gente lo sitúa entre el serrano y el habanero por sensación, aunque en el laboratorio esté más cerca del primero.
Hay tres palancas que se suman:
Con las tres queda en un picor medio que casi todo el mundo tolera.
Su capsaicina se queda en la piel durante horas y no se va con agua. Rebana con guantes o con una bolsa de plástico en la mano, sobre una tabla que puedas lavar bien.
Si te arden las manos después: aceite de cocina primero, jabón después. El aceite disuelve la capsaicina y el jabón se lleva el aceite. Solo jabón la extiende.
Casi siempre crudo o curtido, porque su carne jugosa y su sabor frutal se aprovechan mejor sin cocinar.
Curtido en limón, en rodajas delgadas con cebolla morada, es su preparación más común: el acompañamiento de las taquerías del centro del país.
Picado crudo en salsas de mesa, con moderación.
Asado, pierde parte de su carácter frutal y gana dulzor, pero como es tan carnoso tarda más que otros chiles.
Firme, de piel tensa y brillante, sin manchas blandas. El color va del amarillo al naranja según la madurez; los más naranjas son más dulces y algo más picantes.
En el refrigerador, en bolsa de papel, aguanta una semana o diez días. Al ser tan carnoso se echa a perder antes que un serrano.
Habanero, si buscas el perfil frutal: pica muchísimo más, así que usa un cuarto de chile por cada manzano.
Serrano, si buscas el picor pero no la carne: dos serranos por manzano.
Güero, si buscas la carne y el color pero puedes prescindir del picor alto.
En 1 de estas es el ingrediente que define la salsa.
Rodajas de manzano con cebolla en limón y sal. Media hora, sin fuego, y es el acompañamiento que no falta en una taquería del centro de México.